I+D Arquitectura Posibilita

Hogares que cuidan: materiales saludables y sostenibles para una vivienda no tóxica

Apostar por materiales reciclables, con menor huella de carbono y con una larga vida útil es una de las decisiones más eficaces a la hora de reducir el impacto ambiental de una vivienda.

Cada vez somos más las personas que tomamos conciencia acerca de la toxicidad de muchos de los productos y sustancias a las que estamos expuestos en el hogar. Parte de esta preocupación suele centrarse en los productos de limpieza, aerosoles o químicos utilizados en el día a día. Sin embargo, existe otro gran abanico de elementos menos evidentes pero igual de relevantes como los materiales con los que se construyen y reforman nuestras casas, muebles, revestimientos o la propia pintura que cubre las paredes. Existen infinidad de productos utilizados de manera habitual como las pinturas sintéticas, tableros aglomerados, colas, barnices o suelos plásticos que emiten de manera constante sustancias nocivas durante largos periodos de tiempo. Estas emisiones, conocidas como compuestos orgánicos volátiles o VOCs por sus siglas en inglés, no desaparecen una vez acabada la obra sino que permanecen durante meses e incluso años en el ambiente, afectando directamente a la calidad del aire interior y por lo tanto a nuestra salud. Algunas de las consecuencias de la exposición prolongada a este tipo de compuestos son irritaciones, alergias, problemas respiratorios o sensación de malestar.

 


Si el objetivo es crear hogares saludables, sostenibles y no tóxicos, resulta imprescindible ampliar la mirada y entender el impacto real de cada elección que se toma durante una reforma.


 

Si el objetivo es crear hogares saludables, sostenibles y no tóxicos, resulta imprescindible ampliar la mirada y entender el impacto real de cada elección que se toma durante una reforma. En este punto cobra especial importancia el concepto del ciclo de vida de los materiales. Hablar de ciclo de vida tiene que ver con analizar todas las fases por las que pasa un material. Desde la extracción de la materia prima de la naturaleza, su proceso de fabricación, transporte, su uso a lo largo del tiempo y finalmente su fin de vida. Este último eslabón puede traducirse en reciclaje y reutilización o por el contrario en residuo y desecho. En la mayoría de ocasiones, el mayor impacto ambiental de un material no se produce durante su uso sino en las fases previas de extracción y fabricación. Materiales muy conocidos y extendidos en su uso como el cemento, el acero, el aluminio o derivados del petróleo como los plásticos en sus múltiples formas y aplicaciones concentran una elevada huella de carbono debido a los complejos y altamente energéticos procesos industriales necesarios para su fabricación. A esto se suma que algunos de ellos son difícilmente reciclables, lo cual agrava el  impacto al final de su vida útil.

 


Invertir tiempo y cuidado a la hora de elegir materiales no tóxicos, duraderos y sostenibles nos ayuda a reducir la huella de carbono del hogar y mejorar la salud de las personas que viven en él garantizando viviendas que cuidan pensadas para durar y acompañar toda una vida


 

Frente a este modelo, apostar por materiales reciclables, con menor huella de carbono y con una larga vida útil es una de las decisiones más eficaces a la hora de reducir el impacto ambiental de una vivienda. Durabilidad y calidad son las claves para lograr una sostenibilidad real ya que un material que envejece bien, tiene poco mantenimiento y se puede reparar fácilmente, consume menos recursos y genera menos residuos a largo plazo. En el caso de los suelos, los materiales cerámicos y porcelánicos son una buena opción. La madera natural, tratada con aceites o acabados al agua aporta calidez al espacio sin comprometer la salud. Materiales minerales como la cal, la arcilla o las pinturas al silicato son especialmente adecuados al no ser dañinos y además regular la humedad. El aislamiento térmico es una decisión clave. La espuma de poliuretano aunque muy utilizada es altamente tóxica y difícil de reciclar. Cada vez más se opta por alternativas como las lanas minerales, el corcho natural, la fibra de coco o la celulosa reciclada en las viviendas, lo que conlleva un menor impacto ambiental sin comprometer el rendimiento. En definitiva, invertir tiempo y cuidado a la hora de elegir materiales no tóxicos, duraderos y sostenibles nos ayuda a reducir la huella de carbono del hogar y mejorar la salud de las personas que viven en él garantizando viviendas que cuidan pensadas para durar y acompañar toda una vida.

 

Alba Blázquez Mbila es parte del área I+D Arquitectura Posibilita.

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