Noticias sobre las casas Posibilita

Plantear unas maternidades saludables desde mamás desobedientes para desmontar las maternidades contemporáneas, encerradas en cuatro paredes, como experiencias vitales solitarias, exhaustivas; o llenar las calles y espacios públicos de pelotas, patinetes y vida, son parte del Manifiesto de una Mamá Urbana.
Enfocadas en proyectos residenciales, vivienda colaborativa y equipamientos públicos para lograr espacios sostenibles y confortables que tengan un impacto positivo en la salud, la autonomía, los cuidados y el bienestar de las personas. BATÏQ, se sitúa como una precisa interlocutora para la elaboración de contenidos sobre vivienda, mujeres, accesibilidad, discapacidad y vejez.
Nos aliamos para la elaboración de contenidos y reflexión donde se analicen las implicaciones de los espacios comunitarios en la vida de las mujeres, el hogar más allá de sus paredes y prácticas arquitectónicas de auto–construcción desde ejes de género.
Se plantea el diseño buscando una simplificación de las tareas domésticas en tiempo y esfuerzo ya que todos los espacios necesitan ser limpiados y mantenidos regularmente. Por ello, se atiende a los ciclos domésticos: como el ciclo de la ropa o ciclo de la comida.
María Langarita (Zaragoza, 1979), Zaida Muxí (Buenos Aires, 1964) y Camila Barreau Daly (Santiago de Chile, 1979) forman parte de un proceso fascinante que atraviesa a la arquitectura hegemónica, donde arquitectas, desde muchos países, cuestionan lo aprendido y plantean una profunda revisión de las actuales prácticas arquitectónicas.
La biohabitabilidad no es un lujo, ni una tendencia verde. Es una herramienta de justicia social, de salud pública y de cuidado colectivo.
Un centro comunitario es entonces, una oportunidad para auto–organizarse, para conocerse, sostenerse, discurrir y disputar. Es un acto de memoria, ya que da espacio al encuentro entre generaciones, da espacio a la conversación y al traspaso de historias, sabidurías y también a las incertidumbres del momento y del futuro
Una casa Posibilita no busca optimizar el trabajo doméstico para producir más, sino para exigir menos. Hacer visible el trabajo doméstico significa reconocer su centralidad en la vida cotidiana. Negar su existencia, en cambio, es negar la existencia de los cuerpos que cuidan.
Un buen número de las diferencias sociales y relaciones de poder que observamos fuera de nuestros hogares se generan y reproducen, muchas veces, desde su interior. Hacernos estas preguntas puede acercarnos a descubrir las jerarquías y dinámicas de poder que se esconden en el diseño de una casa.
Frente a modelos rígidos, repetitivos y pensados desde una única idea de familia, nuestras casas parten de la diversidad y las necesidades que atraviesan a las mujeres, madres e infancia.
No habitamos únicamente el interior de la vivienda, sino también aquello que percibimos a través de ella.
Apostar por materiales reciclables, con menor huella de carbono y con una larga vida útil es una de las decisiones más eficaces a la hora de reducir el impacto ambiental de una vivienda.
Habitar no ocurre únicamente entre cuatro paredes, ocurre en la relación con otras personas, con el entorno y con lo compartido.
Zaida Muxí, arquitecta y urbanista feminista (Buenos Aires, 1964), aterriza qué significa la arquitectura desde perspectivas de género: “Se trata de trabajar con las mujeres, entender que la problemática que ellas enfrentan abarca todas las otras problemáticas. Cuando ellas explican cómo es su vida, no solo hablan de ellas, sino que hablan de todo, son las que cuidan”.
La arquitectura de cuidados parte de reconocer que la experiencia de cuidar es información valiosa para el diseño del espacio. Es un conocimiento situado que puede transformar la manera en que se proyectan casas, escuelas, hospitales, barrios y ciudades enteras.
La casa Posibilita propone entender la vivienda como una infraestructura de cuidado, ya que cuidar no es solo atender a alguien en momentos puntuales, sino gestionar condiciones cotidianas para que la vida sea sostenible.
María Langarita (Zaragoza, 1979), Zaida Muxí (Buenos Aires, 1964) y Camila Barreau Daly (Santiago de Chile, 1979) forman parte de un proceso fascinante que atraviesa a la arquitectura hegemónica, donde arquitectas, desde muchos países, cuestionan lo aprendido y plantean una profunda revisión de las actuales prácticas arquitectónicas.
Plantear unas maternidades saludables desde mamás desobedientes para desmontar las maternidades contemporáneas, encerradas en cuatro paredes, como experiencias vitales solitarias, exhaustivas; o llenar las calles y espacios públicos de pelotas, patinetes y vida, son parte del Manifiesto de una Mamá Urbana.
Enfocadas en proyectos residenciales, vivienda colaborativa y equipamientos públicos para lograr espacios sostenibles y confortables que tengan un impacto positivo en la salud, la autonomía, los cuidados y el bienestar de las personas. BATÏQ, se sitúa como una precisa interlocutora para la elaboración de contenidos sobre vivienda, mujeres, accesibilidad, discapacidad y vejez.
Nos aliamos para la elaboración de contenidos y reflexión donde se analicen las implicaciones de los espacios comunitarios en la vida de las mujeres, el hogar más allá de sus paredes y prácticas arquitectónicas de auto–construcción desde ejes de género.
Se plantea el diseño buscando una simplificación de las tareas domésticas en tiempo y esfuerzo ya que todos los espacios necesitan ser limpiados y mantenidos regularmente. Por ello, se atiende a los ciclos domésticos: como el ciclo de la ropa o ciclo de la comida.
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