Los espacios que habitamos influyen directamente en nuestra salud. No son neutros. Nos cuidan o nos desgastan, muchas veces sin que nos demos cuenta. Pasamos la mayor parte de nuestra vida dentro de espacios construidos. Permanecemos ocho horas diarias en los mismos ambientes: espacio de trabajo o estudio y otro
Ahondamos, con María Langarita, en cómo la arquitectura debe pensarse desde los procesos vitales reproductivos –recomendamos su entrevista en Futuridades Maternales (2019)– enfocando en la transformación de la viviencia en el espacio urbano como un espacio público que tiene que dejar de tensionar la vida de las infancias y de
Los espacios que habitamos influyen directamente en nuestra salud. No son neutros. Nos cuidan o nos desgastan, muchas veces sin que nos demos cuenta. Pasamos la mayor parte de nuestra vida dentro de espacios construidos. Permanecemos ocho horas diarias en los mismos ambientes: espacio de trabajo o estudio y otro
Podemos entender a las ciudades en que vivimos como un cúmulo de relaciones espaciales, sociales, emocionales y afectivas. Estas relaciones, a su vez, existen en espacios que se articulan entre la intimidad que suponen nuestras casas y la exposición a que nos enfrentamos en los espacios públicos, como son las
Así como las casas organizan cuerpos y establecen jerarquías, también imponen necesidades y normalizan el esfuerzo excesivo tanto para su mantenimiento como para el de las personas que las habitan. El trabajo doméstico, entendido como el conjunto de labores cotidianas que mantienen los espacios en condiciones de habitabilidad y responden