La casa Posibilita no se concibe únicamente como un espacio físico, sino como un punto de partida. Un lugar desde el que repensar la manera de vivir y la vivienda. No como un contenedor aislado, sino como parte de un ecosistema social, material y afectivo que nos rodea y nos sostiene. Habitar no ocurre únicamente entre cuatro paredes, ocurre en la relación con otras personas, con el entorno y con lo compartido. Desde esta perspectiva, la casa se expande y la ciudad se convierte en una extensión del propio hogar. Muchas de las actividades que tradicionalmente se resolvían de forma independiente dentro de la vivienda ahora es posible realizarlas fuera, de manera colectiva y compartida. Alimentarse, cuidar, descansar, trabajar o simplemente socializar no dependen de un espacio privado, sino de una red de lugares que nos vinculan haciendo la vida más sencilla y llevadera.
La casa se amplía y el barrio se convierte en una extensión del hogar. Espacios compartidos donde encontrarse, un huerto urbano donde acudir con las hijas, hijos e hijes; una cesta semanal de productos frescos y de proximidad que te conecta con el territorio, un espacio cercano para el cuidado emocional y la terapia
Esta idea cobra una importancia especial en el caso de las mujeres y en concreto de las madres con hijas, hijos e hijes, para las cuales la soledad y la sobrecarga siguen estando muy presentes en su día a día. Cuidar, criar y sostener no debería ser un ejercicio individual. Históricamente, las redes vecinales y comunitarias han sido un soporte fundamental a pesar de haberse debilitado con el paso del tiempo. Recuperar y reforzar estas conexiones reduce la vulnerabilidad, reparte los cuidados y genera seguridad emocional. De esta forma la casa se amplía y el barrio se convierte en una extensión del hogar. Espacios compartidos donde encontrarse, un huerto urbano donde acudir con los hijas, hijos e hijes, una cesta semanal de productos frescos y de proximidad que te conecta con el territorio, un espacio cercano para el cuidado emocional y la terapia, o un lugar donde simplemente estar, hablar y compartir experiencias.
La casa Posibilita propone una manera de habitar basada en la interdependencia y el cuidado mutuo. Una casa que no se cierra sobre sí misma sino todo lo contrario. Se abre al barrio, a la ciudad y a las relaciones
Para las madres esta red se vuelve especialmente valiosa. Compartir espacios y rutinas como una lavandería común, un patio, una sala polivalente o un equipamiento del barrio permite intercambiar apoyos y romper con el aislamiento y la soledad. La crianza compartida se vuelve más sostenible. La ciudad de repente deja de ser un escenario anónimo para convertirse en un entorno de confianza donde mantenerse conectada a otras personas, reconocerse y sentir pertenencia. Esta idea fortalece tanto a quienes cuidan como a quienes son cuidados. Más allá de la vivienda, la casa Posibilita propone una manera de habitar basada en la interdependencia y el cuidado mutuo. Una casa que no se cierra sobre sí misma sino todo lo contrario. Se abre al barrio, a la ciudad y a las relaciones. Porque habitar no es solo ocupar un espacio, sino pertenecer a una red que acompaña y da sentido. Qué bonito saber que existe la red, que aunque muchas veces invisible, nos da alas y nos permite regocijarnos en el disfrute de las cosas pequeñas. Unas flores en un pequeño balcón, un café en una terraza o lo que surja.
Alba Blázquez Mbila es parte del área I+D Arquitectura Posibilita.