Centro comunitario para la Villa Caupolicán Las Torres, comuna de Macul (Santiago de Chile) promovido desde “Quiero Mi Barrio” y desarrollado por Arquitectura Social VerdeAzul. Imagen cortesía de Camila Barreau Daly

¿Qué relación tienen los centros comunitarios con las viviendas?

Un centro comunitario es entonces, una oportunidad para auto–organizarse, para conocerse, sostenerse, discurrir y disputar. Es un acto de memoria, ya que da espacio al encuentro entre generaciones, da espacio a la conversación y al traspaso de historias, sabidurías y también a las incertidumbres del momento y del futuro

Podemos entender a las ciudades en que vivimos como un cúmulo de relaciones espaciales, sociales, emocionales y afectivas. Estas relaciones, a su vez, existen en espacios que se articulan entre la intimidad que suponen nuestras casas y la exposición a que nos enfrentamos en los espacios públicos, como son las calles, las plazas, los parques, los colegios, los comercios, etc. En esta diversidad espacial, nos relacionamos entre las personas por motivaciones emocionales, de dependencia y organizacionales. En mi caso, por ejemplo, vivo en una casa con mi pareja y nuestros dos hijos, donde ambos sostenemos financiera y emocionalmente esta unidad llamada “hogar”. Luego ambos organizamos nuestras dinámicas de vida para poder alimentarnos como familia, acceder a una casa que nos acomode, poder pagar las cuentas de nuestro vivir, llevar a los niños al colegio, ir a trabajar, etc. Nuestra unidad familiar es a la vez una organización afectiva, ya que nuestra salud y bienestar emocional depende de cómo sostenemos esta parte tan esencial de nuestro hogar.

 


Para el bienestar de nuestras familias, sin embargo, no solo requerimos de lo ya mencionado en mi caso particular, sino que, además, necesitamos relacionarnos con el mundo en distintos planos, como el afectivo, cognitivo, práctico y organizacional; tener vínculos con otras personas, comunidades y/o familias


 

Para el bienestar de nuestras familias, sin embargo, no solo requerimos de lo ya mencionado en mi caso particular, sino que, además, necesitamos relacionarnos con el mundo en distintos planos, como el afectivo, cognitivo, práctico y organizacional; tener vínculos con otras personas, comunidades y/o familias. Entonces, nos movemos en el espacio para encontrarnos con estas otras personas en diferentes instancias; como podría ser el ir a jugar a una plaza, visitar a la vecina o a los/as abuelos/as, participar de un grupo de baile folklórico o de un equipo de fútbol, etc. Todas estas otras actividades relacionales, nos hacen vivir y recorrer la ciudad, conocerla, hacer recuerdos de ella, generando vínculos afectivos situados, con escenas ubicadas en distintos lugares urbanos, con sus atmósferas, sonidos, olores, colores, paisajes, etc. Un ejemplo puede ser: “bajo este árbol tuvimos nuestra primera conversación” o “en esta esquina nos vimos por primera vez” o “en este parque jugamos esa vez que viniste con tus hijas a visitarnos”, etc. Es así, que en todo este recorrido por la riqueza y dinamismo complejo de la ciudad nos preguntamos: ¿Qué rol juega un centro comunitario?

 

Los centros comunitarios son como espacios en blanco, donde puede expresarse una comunidad de la manera en que son en este o en futuros momentos. Son espacios con disposición de ser pintados, escritos o determinados por una comunidad, donde la expresión de las personas es fundamental. Son espacios que pueden utilizarse para múltiples fines, como, por ejemplo, para hacer talleres diversos a niños, niñas, personas mayores, mujeres, etc. Puede albergar la celebración de un cumpleaños o el velorio de un ser querido; pero también pueden ser lugares muy potentes de deliberación política y social. Los centros comunitarios sirven para realizar eventos con objetivos dadivosos, como hacer una rifa para pagar la operación médica de un vecino o para reconstruir la casa destruida de una familia tras un incendio. Un espacio comunitario debe servir para congregar a vecinos y vecinas a comer, a aprender y a apoyarse mutuamente. Es así la importancia que ella tiene, un espacio que da lugar a las más diversas expresiones comunitarias, debiendo además ser administrado por la misma comunidad mediante organizaciones sociales reconocidas, como una junta de vecinos, un centro deportivo o un centro de madres.

 


Un centro comunitario es entonces, una oportunidad para auto–organizarse, para conocerse, sostenerse, discurrir y disputar. Es un acto de memoria, ya que da espacio al encuentro entre generaciones, da espacio a la conversación y al traspaso de historias, sabidurías y también a las incertidumbres del momento y del futuro


 

Los centros comunitarios nuclean a otras organizaciones barriales que aparecen y desaparecen según las dinámicas de sus participantes, pero que otorgan posibilidades de participación, expresión y desarrollo para quienes participan de ello. Estas organizaciones guardan sus objetos en los centros comunitarios, lo que tensiona la capacidad de organizarse y distribuir los espacios disponibles. Un centro comunitario es entonces, una oportunidad para auto–organizarse, para conocerse, sostenerse, discurrir y disputar. Es un acto de memoria, ya que da espacio al encuentro entre generaciones, da espacio a la conversación y al traspaso de historias, sabidurías y también a las incertidumbres del momento y del futuro.

 


Pocos espacios interiores amplios van quedando para compartir más extendidamente con las personas que no viven en la propia casa, que viven en el entorno inmediato. Los centros comunitarios entonces, adquieren un rol muy importante al permitir ese encuentro, expresión y compartir comunitario que ya no tiene espacio en los patios ni en las antiguas casas


 

En nuestras ciudades actuales, las viviendas y sus patios –si es que tienen– son cada vez más pequeños y las calles están plagadas de autos ¿Dónde comparten las personas? Los autos impiden a los niños y las niñas jugar y encontrarse en la calle; también complican la estadía de adultos, adultas o personas mayores que puedan sentarse en una banca a observar ese juego y cuidar. En Chile, antiguas casas con patio han sido sobre construidas para albergar a las nacientes familias de sus propios hijos, hijas, nietos y nietas; grupos familiares que han ido creciendo con el tiempo. Pocos espacios interiores amplios van quedando para compartir más extendidamente con las personas que no viven en la propia casa, que viven en el entorno inmediato. Los centros comunitarios entonces, adquieren un rol muy importante al permitir ese encuentro, expresión y compartir comunitario que ya no tiene espacio en los patios ni en las antiguas casas.

 


Fue bastante trabajo, pero una experiencia hermosa, donde personas de distintas edades pudieron aprender de plantas adecuadas para nuestro clima y llevarlo a la realidad con sus propias manos


 

En la comuna de Macul, en Santiago de Chile, venimos trabajando desde el 2022 para hacer realidad un centro comunitario para la Villa Caupolicán Las Torres ((Sede Social Barrio Caupolicán Las Torres – Macul) Este ha sido un proyecto muy esperado por las personas que habitan ese barrio, promovido desde el equipo del Quiero Mi Barrio –programa emblemático en Chile que buscar intervenir y recuperar barrios deteriorados– y desarrollada por nosotras como oficina de Arquitectura Social VerdeAzul. Es un edificio de 154 m2 que busca articular los espacios de manera flexible: se divide en 4 espacios, o en 3 o en 2 o en 1. Tiene dos cocinas abiertas en espacios opuestos y ambas conectan con espacios exteriores. Tiene 2 baños y espacios de guardado: dos bodegas y muchos armarios para poder dividirlo entre muchas organizaciones. Hace poco y previo a su inauguración en marzo 2026, hicimos un taller de paisaje para hacer el jardín comunitariamente. Fue bastante trabajo, pero una experiencia hermosa, donde personas de distintas edades pudieron aprender de plantas adecuadas para nuestro clima y llevarlo a la realidad con sus propias manos. Quedó en ellas su cuidado y riego.

 

Camila Barreau Daly es colaboradora en contenidos Posibilita y arquitecta fundadora de VERDE AZÚL ARQUITECTURA SOCIAl (Chile)

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