NOTICIAS SOBRE Nirakara – Neurociencia

El hogar como primer ecosistema del cerebro de la madre y su bebé desde lo que las investigadoras de mindfulparenting y neurociencia observan hoy.
La propuesta de Posibilita se basa en generar nuevas ventanas de oportunidad para sectores de la población que quedan desprotegidos por el mercado y por las políticas públicas, usando el poder de la negociación en colectivo, la rehabilitación del parque disponible y la creación de redes de apoyo.
Además de los límites evidentes que supone ingresar menos dinero que una familia biparental, la dependencia de un único salario genera toda una serie de obstáculos para quienes se ven obligadas a alquilar: las mujeres también señalan que se les exige presentar un número mayor de garantías, o que se les hace imposible en muchos casos cubrir las fianzas exigidas o cumplir con los avales que se les requiere
Una casa Posibilita no busca optimizar el trabajo doméstico para producir más, sino para exigir menos. Hacer visible el trabajo doméstico significa reconocer su centralidad en la vida cotidiana. Negar su existencia, en cambio, es negar la existencia de los cuerpos que cuidan.
Ya en la transición, en la época más activa del movimiento vecinal, en el que las mujeres jugaron un papel protagonista no siempre visibilizado, eran vecinas del barrio madrileño de Villaverde quienes al grito de: “Queremos pisos. Nos come la humedad y hasta los bichos”, se plantaron ante el ministerio de Transportes y Comunicaciones
Todas las mujeres merecemos encender el fuego de nuestro hogar cuando llegamos y merecemos apagarlo si fundamos otro, no porque nos echen, nos desposean o no podamos hacernos cargo de los gastos en solitario.
La veterana documentalista Georgina Cisquella (Barcelona, 1954), refleja en su último trabajo, la centralidad de las mujeres en la lucha por el derecho a la vivienda, mostrando el dolor y la injusticia acechando la vida de tantas personas víctimas de un régimen inmobiliario avaricioso y cruel, pero también las potentes redes de solidaridad que se crean entre estas mujeres, y el apoyo mutuo como un espacio de posibilidad e incluso de alegría.
Hacer arte, me permitió no sólo expresarlo sino ir conectando con otras formas de conocimiento y dejar de pensar que lo que vivía sólo me pasaba a mi. Los feminismos fueron claves para saber que éramos muchas, cada una desde su propia historia y realidad, pero siempre desde la tensión que implica lo doméstico entre un lugar de refugio e intimidad y un lugar de trabajo explotado.
Un exhaustivo informe de FAMS – Federación de familias monomarentales radiografía la «carrera de obstáculos» que supone buscar casa con un solo sueldo: sobrecostes asfixiantes, discriminación directa por tener menores y una administración que penaliza el compartir piso.
Alquiler, suministros, alimentación, transporte, material escolar y cuidados absorben prácticamente la totalidad del ingreso mensual. No hay margen para el ahorro, y sin ahorro no hay entrada para acceder a una vivienda en propiedad.
A continuación compartimos una píldora jurídica sobre los procesos de suspensión de los lanzamientos en las ejecuciones hipotecarias cuando se reúnen los requisitos de vulnerabilidad y exclusión social.
Las maternidades disidentes no están fallando, lo que falla es un sistema que convierte la vivienda en un privilegio, la crianza en un examen permanente y la protección en una amenaza.
Ahora las formas más primarias de violencia contra las mujeres quedan reservadas a los peores especímenes, y aquellos que se consideran “buenos” e incluso “feministas” se quedan sin más opción que ostentar su autoridad a través de violencias más sutiles, menos evidentes y, sobre todo, menos despreciables socialmente.
Frente a modelos rígidos, repetitivos y pensados desde una única idea de familia, nuestras casas parten de la diversidad y las necesidades que atraviesan a las mujeres, madres e infancia.
No habitamos únicamente el interior de la vivienda, sino también aquello que percibimos a través de ella.
Apostar por materiales reciclables, con menor huella de carbono y con una larga vida útil es una de las decisiones más eficaces a la hora de reducir el impacto ambiental de una vivienda.
Habitar no ocurre únicamente entre cuatro paredes, ocurre en la relación con otras personas, con el entorno y con lo compartido.
Zaida Muxí, arquitecta y urbanista feminista (Buenos Aires, 1964), aterriza qué significa la arquitectura desde perspectivas de género: “Se trata de trabajar con las mujeres, entender que la problemática que ellas enfrentan abarca todas las otras problemáticas. Cuando ellas explican cómo es su vida, no solo hablan de ellas, sino que hablan de todo, son las que cuidan”.
La arquitectura de cuidados parte de reconocer que la experiencia de cuidar es información valiosa para el diseño del espacio. Es un conocimiento situado que puede transformar la manera en que se proyectan casas, escuelas, hospitales, barrios y ciudades enteras.
La casa Posibilita propone entender la vivienda como una infraestructura de cuidado, ya que cuidar no es solo atender a alguien en momentos puntuales, sino gestionar condiciones cotidianas para que la vida sea sostenible.
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