Os compartimos, muy emocionadas, desde nuestro Instituto Posibilita – Investigación Social Avanzada en Viviendas y Mujeres el proyecto de vivienda asequible, el cual lleva por título las casas “Meza Bell” para el programa habitacional DS49 en Santiago de Chile, desarrollado, en concreto, por arquitecta la Paloma Mateo Villanova dentro del estudio chileno colaborador de Posibilita, al que a su vez admiramos mucho, Verde Azul – Arquitectura Social.
Verde Azul Arquitectura Social es una oficina de arquitectura social, con amplia experiencia tras dar respuesta habitacional a más de 4000 familias en Chile. Desempeñado principalmente en el ámbito público en Chile, adquiriendo una importante experiencia social, proyectual y constructiva en torno a la vivienda de interés público individual y colectiva. Su práctica vincula los conocimientos y la práctica de la arquitectura y las ciencias sociales.
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Recordando que nuestro Instituto Posibilita – Investigación Social Avanzada en Viviendas y Mujeres, tiene entre sus principales objetivos, ser una fuerza más dentro del proceso de articulación, difusión e implementación de proyectos de vivienda asequible con enfoque de género.
Tomando como referencia y horizontes a los que que mirar, los que arman nuestras compañeras y aliadas desde América de Sur, Centro América y América del Norte; como centros de producción arquitectónica sólida en vivienda asequible; ya que cuando hablamos de vivienda asequible, siempre se mira –en primer lugar– hacia Europa Norte y Centro, como práctica consolidada por su larga trayectoria, y desde Instituto Posibilita – Investigación Social Avanzada en Viviendas y Mujeres queremos reforzar:
- Articulación, catalogación e implementación de prácticas desde arquitectura de cuidados y aplicación de parámetros de biohabitabilidad desde ejes de género en viviendas asequibles.
- Recopilación, vinculación y activación conjunta de propuestas arquitectónicas para la movilización de parques de viviendas asequibles, con especial atención a procesos, en activo, desde Chile y México; ya que en ambos países tenemos acuerdos de colaboración –en marcha– con plataformas de arquitectura social, prácticas desde arquitectura de cuidados, investigadoras, universidades y entidades sociales feministas.
A continuación os compartimos el cuaderno de bitácora, armando por la arquitecta Paloma Mateo Villanova desde Verde Azul Arquitectura Social, sobre el proceso de articulación de las casas “Meza Bell” para el programa habitacional DS49 en Santiago de Chile; y desde Posibilita sólo podemos desearles, a nuestras compañeras chilenas, que logren consolidar los fondos para la formalización de esta bellísima propuesta habitacional colectiva.
Por Paloma Mateo Villanova:
¿Cómo proyectar una vivienda que sepa adaptarse a las necesidades habitacionales de diferentes núcleos familiares, a la vez que permita una estandarización a futuro? ¿Cómo hacerlo con calidad arquitectónica si sumamos a la ecuación un presupuesto limitado y un marco normativo restrictivo? Cómo, he ahí el intríngulis de nuestra labor en torno al diseño de las casas “Meza Bell” para el programa habitacional DS49 Micro-radicación en Santiago de Chile.
“ El proceso de radicación permite a las familias que ya existen en un territorio – es decir, que ya han trenzado redes afectivas y de cuidado durante décadas en un barrio determinado-, mantenerse en él a la vez que alcanzan una notable mejora en la calidad arquitectónica de sus residencias”
El programa subsidiario DS49 es una iniciativa gubernamental que da respuesta habitacional a personas de recursos precarios que de otra forma no podrían acceder a vivienda. Considera tanto la construcción en nuevos terrenos (con escalas variables, desde 20 a 500 viviendas) como las variantes de densificación predial y pequeños condominios (hasta 12 viviendas), que formarían parte de la categoría Micro-radicación. Esta categoría es sumamente interesante desde la mirada territorial, sociológica y arquitectónica, ya que el proceso de radicación permite a las familias que ya existen en un territorio – es decir, que ya han trenzado redes afectivas y de cuidado durante décadas en un barrio determinado-, mantenerse en él a la vez que alcanzan una notable mejora en la calidad arquitectónica de sus residencias.
En términos generales, el proceso de micro-radicación consiste en demoler la vivienda preexistente de las familias, que suelen ser varios núcleos intergeneracionales (la abuela, los hijos e hijas y las infancias, por ejemplo) y construir en el mismo terreno una solución habitacional de dos o tres pisos según las necesidades específicas y el límite normativo de construibilidad.
Es por tanto una estrategia urbanística en cuanto a la densificación que se da en terrenos ya construidos y en cuanto a la protección de las redes de cuidado y afecto barriales. Este último aspecto es sumamente importante para la calidad de la vida humana, ya que además muchas de las familias cuentan con necesidades de cuidado tanto propio como mutuo. A la vez es una estrategia jurídica ya que reparte una propiedad exclusiva en una copropiedad (es decir, en nuestro caso ejemplar tendríamos una propietaria original, seguramente la abuela de la familia, y se dividiría dicha propiedad entre ella y sus hijos e hijas), resolviendo así el acceso a la vivienda a personas que en otras condiciones no podrían. Y es, por último, una gran oportunidad arquitectónica para proyectar un cobijo residencial desde estándares de calidez y calidad espaciales, a la vez que nos permite reformular sus hogares para que se adapten a sus necesidades actuales y futuras.
En este marco de actuar arquitectónico, apareció el caso de la calle Meza Bell n2790, en la comuna de Quinta Normal en Santiago de Chile. Se trata de un terreno extremadamente largo, de más de 60 metros de largo por 17 metros de ancho y 1099m2 de extensión, con una construcción colonial realizada con muros de adobe y envigado de madera. Con el paso de las décadas, la familia extensiva que vive allí fue anexionando a la vivienda original otras construcciones ligeras para tener espacio para todas las personas. Sin embargo, el conjunto está en muy mal estado y los tres núcleos familiares carecen de los recursos necesarios para rehabilitar una obra así, por lo que se decidieron a postular con el equipo de Verde Azul Arquitectura Social al programa para obtener las tres viviendas que necesitan hoy en día.
“Las familias desde el inicio nos contaron sus expectativas con respecto al resultado que esperaban: requerían que las viviendas estuviesen aisladas entre sí por motivos de convivencia, que fueran cómodas y cuidadoras desde estándares de salud mental, que estuviesen preparadas para su vejez y que permitiesen ampliaciones a futuro”
Para nuestro equipo incluir las diversas expectativas y necesidades de las familias en nuestros diseños siempre es un desafío, ya que han de ser estandarizables para poderlas replicar con mayor facilidad por diferentes barrios de la Región Metropolitana, ahorrando así recursos económicos y tiempos burocráticos. Por eso hemos diseñado ya múltiples tipologías y cada una está preparada para modificaciones sutiles que dan cabida a la diversidad de experiencias vivenciales. Sin embargo, el caso Meza Bell n2790 ha supuesto un nuevo reto: construir viviendas aisladas con el mismo presupuesto que se destina soluciones de vivienda en pisos, donde hay un ahorro clave en partidas de obra como cimentaciones e instalaciones.
Desde el inicio del proceso proyectual y con los estándares de eficiencia energética 2026 y las normativas municipal y gubernamental presentes, el presupuesto ha sido siempre la principal restricción de todos los diseños que hemos barajado. Para viviendas de pequeño condominio (pequeñas agrupaciones en copropiedad) postuladas al DS49 Micro-radicación el presupuesto para construir cada vivienda es de 1.672,67UF, valor que corresponde a 62.500 euros aproximadamente. A esto se le suman otras cantidades para obras de demolición y habilitación del terreno y obras de paisajismo en los espacios colectivos.
“Las familias mostraron su compromiso con su propio habitar y colaboraron en un diseño que permitiese ampliar en el primer piso, supliendo así el límite al que se llega desde los recursos estatales. La arquitectura social tiene fronteras que las familias son capaces de cruzar y potenciar”
Por desgracia, tuvimos que descartar la propuesta tipológica que más se adaptaba a las necesidades de las familias: se precisaba en los tres casos una pieza en la planta baja, tanto por motivos actuales como en la proyección de la vejez. El presupuesto no lo sostenía. No por el metraje cuadrado, ya que el financiamiento permite has tres habitaciones y encajaba en la superficie máxima permitida, sino por la cantidad de recursos destinados a algo tan importante como son las cimentaciones. Al exponer esta situación ante las familias apareció una proactividad muy importante que quiero traer a este pequeño relato: lejos de echarse para atrás, las familias mostraron su compromiso con su propio habitar y colaboraron en un diseño que permitiese ampliar en el primer piso, supliendo así el límite al que se llega desde los recursos estatales. La arquitectura social tiene fronteras que las familias son capaces de cruzar y potenciar.
La propuesta final, nuestra tipología 4B, presentada tanto a las familias como al Ministerio de Vivienda y Urbanismo Chileno; comprende tres viviendas separadas entre sí en un terreno de más de 60 metros de largo, con canalizaciones de servicios de agua potable, electricidad y alcantarillado y con paneles fotovoltaicos. Las casas, de dos alturas, tratan de equilibrar la compacidad (los recursos limitados se transforman en una constructividad pragmática) con la apertura y la conexión. En la planta baja un pequeño umbral abre paso a un salón comedor abierto, con ventanas al oriente y al norte para aprovechar el sol, e incorporando el otrora espacio residual bajo la escalera como posibilidad espacial.
El recinto de cocina queda anexionado pero totalmente abierto al espacio de ocio, como gesto socializador del trabajo doméstico, y dispone de un espacio cubierto exterior de logia, como denominan en Chile al recinto para el lavado de ropa y los cachureos varios (en general todo aquello dentro del ciclo doméstico pero sin espacio en la casa para su guardado). El baño completo también se encuentra en el primer piso, con la elección de receptáculos de ducha pensando en la vejez de las personas. Una escalera ligera, con diseño cuidado, conduce al segundo piso donde se encuentran las tres habitaciones, cuyas dimensiones vienen normadas desde los estándares de producción de vivienda social chilena.
Este diseño nos permite financiar fundaciones a prueba de sismo, un primer nivel con muros de albañilería armada y vigas de hormigón armado, un forjado de acero galvanizado ligero y un segundo piso de entramado de acero galvanizado con solución de cubierta a dos aguas. La solidez del primer piso, así como su altura interior constante, se contraoponen a la ligera del segundo con su juego de alturas interiores, separando la lectura espacial de los espacios más privados con los espacios comunes. Además, cumpliendo con los estándares de eficiencia energética chilenos, que han sido reformulados este 2026, las viviendas cuentan con ventanas termo panel que garantizan la ventilación cruzada de todas las estancias; y con aislación termoacústica tanto con la solución EIFS del primer piso como con el panel sándwich realizado in situ del segundo. Por último, los recursos destinados a obras para los espacios colectivos se emplearán en la ejecución de radieres estratégicos para las futuras ampliaciones.
“La disposición de las viviendas en el terreno responde en gran parte a lógicas de optimización de recursos y reparto equitativo del espacio colectivo”
Además, en conjunto con las familias se tomó la decisión de cuidar la vegetación existente tratando de extraer la menor cantidad de árboles posible. En lo que era una única unidad de vivienda, tras las obras contarán con medidores y servicios para tres, además de una ruta accesible universalmente que conecte los domicilios con la calle, pensando así en los años venideros.
Actualmente el proyecto se encuentra ya en el proceso de postulación y esperamos adjudicarnos los fondos durante este semestre, ejecutando las obras durante el año que viene. Nos queda por un lado acompañar a las tres familias en el proceso que inicia: desprenderse de una vivienda patrimonial con décadas de su historia familiar para comenzar a vivir en viviendas actuales, con el carácter y las dimensiones delimitadas por los recursos disponibles para su construcción, es un duelo complicado que debe ser sostenido entre todas las personas involucradas; y por otro lado supervisar la obra y gestionar la burocracia en torno a la misma.
A modo de cierre de este cuaderno de bitácora, respondería a la pregunta inicial que más allá de la respuesta que hemos encontrado en este caso preciso o del formalismo que presenta la solución arquitectónica, lo importante del diseño ha sido y es el proceso participativo con las familias. Con esto en un lado de la balanza, y la posibilidad de replicación para otras familias en el otro lado, la solución que proponemos es un producto de los recursos disponibles y de la valiosa metodología que pone el habitar en el centro del diseño de espacio habitacional.
Desde Verde Azul Arquitectura Social creemos que las casas Meza Bell, y su tipología 4B, representan un equilibrio entre lo posible y la posibilidad, entre aquello que puede alcanzarse desde el marco actual de la arquitectura social chilena y el poder de transformación habitacional de cada familia.
Paloma Mateo Villanova trabaja en VerdeAzul – Arquitectura Social, además ha colaborado con la plataforma de investigación y acción Hipnopèdia Urbana, Fundación Un Techo Para Chile y cofundadora de la colectiva chilena Ciudad de Trapo dedicada a investigar sobre la producción social de hábitat, defendiendo la ciudad como el soporte físico de las personas y cómo sus formas determinan cómo vivimos.